Como padres debemos poner en práctica estas claves que nos
ayudaran a educar mejor a nuestros hijos.
1. Reconocer que
gritamos demasiado y querer poner fin a este problema. Una vez que lo
reconozcas, seguro que puedes poner de tu parte para dejar de gritar a los
hijos.
2. Aprende a controlar
tus emociones. Los gritos no son más que los truenos de la ira. Si destapas la
caja de la furia, lo más normal es que salga a raudales mediante gritos y más
gritos. Por eso, debes aprender a canalizar esa ira. ¿Cómo? Existen muchos métodos
de relajación.
3. Ejercita la
paciencia. Sí, la paciencia se entrena. Tal vez pienses que es algo con lo
que se nace, y que por eso tú no eres nada paciente. Con determinación, controla
tus emociones... conseguirás tener más paciencia cada día.
4. Recuerda tu edad y la
de tus hijos. No te pongas a su mismo nivel. Ellos son niños. Tú, el adulto
de referencia. Los niños hacen cosas de niños y cometen errores. Tú estás ahí
para guiarles y decirles cómo corregir esos errores. Y por supuesto, entre
tus funciones está la de repetir a tus hijos cien veces las mismas cosas.
5. No pagues tus
problemas con tus hijos. Muchas veces, llegamos a casa después de tener un mal día en el
trabajo... y lo pagamos con las personas menos indicadas: los hijos. Antes de
entrar en casa, realiza algún ejercicio de relajación
6. Puedes usar la técnica
de la tortuga. Cuando te sientas muy enfadado y a punto de gritar, piensa que eres una tortuga.
Imagina que te puedes encerrar en tu cascarón y allí dentro, cuenta hasta 10.
¡Funciona!
7. No pierdas el respeto
por tus hijos. Si terminas gritando con insultos y humillaciones hacia tus
hijos, perderás todo el respeto, ya que tú tampoco demuestras ningún respeto
hacia ellos.
9. Aprende a pedir
perdón. Una buena forma de enseñar a tus hijos a pedir perdón, es pidiéndoselos a
ellos. Nada como el ejemplo. Si en algún momento te pasaste y no controlaste tu
ira, ve y pide perdón. Claro que lo entenderán. Y te perdonarán.
10. Pacta con tu pareja
este tipo de educación. Si tú consigues eliminar los gritos, pero tu pareja continúa
con ellos, habrás arreglado el problema 'a medias'.
Estas claves nos ayudan como padres a
educar hijos más felices y con buena autoestima
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